
El otro día escuché que Vespa ha vuelto a fabricar sus primeras motos y piezas originales. Cuando el hombre de los 60 elucubraba sobre cómo sería el año 2009 se imaginaba así mismo navegando por el espacio interestelar en una reluciente nave apta para alcanzar la velocidad de la luz. Pues va a ser que no: El hombre del año 2009 prefiere la Vespa de su padre, escucha la música y se viste como su tía la pequeña en los ochenta y compra vinilos. Ahora parece que la tendencia en el indie-pop de finales-principios de los noventa. ¿Por qué la década de los 2000 será recordada como la del eterno retorno?. Cierto que la nostalgia vende, tanto como la falta de cultura de las nuevas generaciones a las que no se les metería gato por liebre si conocieran los originales. Pero: ¿No será mal de altura?. Puede que nos sintamos defraudados por lo que esperábamos del futuro, que el pasado sea más reconfortante.
Pues sí, vuelve el dreampop, el noisepop, el heavenly voices, el spacepop, el shoegaze... El tercer disco de los neoyorquinos Asobi Seksu es eso bien hecho, pero sin salirse del guión, de modo que podrás levitar un poco salvo que el dejá vù te resulte insoportable. Bueno, al fin y al cabo para los de veinte COCTEAU TWINS sonará a título de película de terror y a los de treinta y tantos les encantará recordar, ... la nostalgia vende. Así pues, a disfrutar de las cabriolas vocales, de las baterías nerviosas, los torbellinos de guitarras reverberadas o, en su caso, de los remansos cristalinos.